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viernes, 31 de julio de 2015

Mensaje de arriba?

Cuando ocurren manifestaciones estelares como la que pudo apreciarse en gran parte del país cerca de la hora 21 de ayer, inmediatamente aparecen diversas interpretaciones que tratan de justificar, el cómo y porqué.
Están los realistas que sin dudarlo dicen que es algo propio del espacio sidéreo, luego los creyentes que piensan que es una manifestación o mensaje superior que quiere indicar algo, tipo estrella de Belén, y luego los supersticiosos que entre dientes murmuran que sin dudas esto es un mal presagio.
Como estamos en campaña, y no queremos quedar mal con nadie,  diré que todos tienen razón, pero tomándome unos instantes para reflexionar y como buen cristiano que soy  me inclino a pensar como corresponde, que ha sido un mensaje superior tal vez gestionado por el Papa Francisco, que sin meter sus narices en la contienda electoral en curso, ni aún se lo pida su amiga Cristina,  ha querido acercar un poco de luz a todos los confundidos votantes del próximo 9 de agosto que entre tanta propuesta repetida; son siempre los mismos que prometen cosas, que aparentemente no han hecho los que gobernaron en los pasados doce años, es decir ellos mismos, y que ahora corregirán a partir del once de diciembre próximo, porque son buenitos y más eficientes que los que están ahora.
Tengo también una explicación para el color verde, que fue el que usó esta especie de espermatozoide espacial para mostrarse, y es que al igual que muchos, principalmente las transnacionales que te quieren convencer que te adhieras a la facturación electrónica así ellos se ahorran una millonada de pesos mensuales, es que desde arriba también se preocupan por el medio ambiente.
Ya lo señaló muy bien Su Santidad en su reciente Encíclica "Laudato sí, sobre el cuidado de la casa común" donde  llama con fuerza a una "conversión ecológica", a un "cambio radical en el comportamiento de la humanidad" con un estilo de vida más sobrio, simple, solidario, y menos acelerado y consumista.-
Y es aquí donde se vislumbra el porqué del color, es decir la ecología, y también en quien deben pensar los votantes al concurrir a las primarias de agosto, veamos; candidatos que hablan de su preocupación por el medio ambiente: Scioli no, Macri no, Massa no,De la Sota no, Rodríguez Saá no, Jorge Altamira, no, Víctor De Gennaro no, Alejandro Bodart no, Manuela Castañeira no, quien me falta ?
Margarita, claro solo Margarita ha hecho una que otra mención al cuidado del medio ambiente, e incluso lo muestra en su margamovil en todos sus recorridos.
A mí me queda claro, no se ha Uds. háganse cargo che.,
En tanto piensan les dejo un spot humorístico que es más divertido que el de los políticos, incluido el tuyo Petti.,


                
Video gentileza www.dailymotion.com

viernes, 24 de julio de 2015

El discurso y la conveniencia.

Por si alguien piensa que no estoy ubicado en el tiempo y espacio correspondiente diré que hoy es viernes 24 de julio del año 2015, en esta Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y si piensan que fui abducido por el sistema reinante, diré enfática y lucidamente que "NO".
Solo pretendo mostrar en estos días de efervescencia política como se mueve el establishment argentino que supimos conseguir y como les importa un pepino cualquier otra expresión que no sea las que ellos marcan.
Además me motivó la señora PresidenTe que aprovechando un “sincericidio” de Macri, sobre diversas políticas de Estado, que son solo eso, políticas de Estado no propiedad del Gobierno que las implementa,aprovechó el desliz y a casi una semana sigue batiendo el parche en cada oportunidad que puede para decir “Nunca cambiamos el discurso por conveniencia"
Señora,¡¡¡ que se va a enojar su amigo Francisco.¡¡

El video que sigue muestra algo que ocurrió en la primera presentación del libro que "escribió"? Aníbal Fernández en el año 2011 ”Zonceras Argentinas”  y que luego reiteró al año siguiente, con más zonceras, esta vez al sol.

Vean aquí como se demuestra que el discurso y la conveniencia siempre van de la mano, desde la Sra. que asiente a todo lo que dice Dolina, pasando por Appo, Moyano, Carlotto, Del Boca, Pichetto, Berni, Pachu Peña y varios más.

             
O Ud. piensa que todos los que estuvieron allí, estaban interesados en descubrir los méritos literarios de don Aníbal,? si escribe tal cual se expresa públicamente están sonados.

Por último, apuesto que Dolina no leyó el libro; por conveniencia, claro.


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jueves, 16 de julio de 2015

Que bichos los políticos.¡

Me encontré con Pancho en la esquina de Sarmiento y Alem, estaba comprando un billete de lotería, me detuve a saludarlo y al responder a mi pregunta de  “Como te va? dijo:
Si te digo bien vas a pensar que soy cristinista, si te digo mal, vas a creer que soy contrera, y si te contesto regular, pensarás que soy un panqueque.
No Pancho, por qué?
Te cuento; Hoy escuchaba a un ex político que es además ex-todo: Ex. Intendente, ex-diputado, ex-gobernador, ex-senador, ex-vicepresidente, ex-presidente; solo le faltó ser presidente de la comisión de fomento del barrio.
El hombre, de nombre Eduardo decía a la periodista que  “la situación económica del país, y aunque nadie se anima a firmar el acta de defunción, es parecida a la del 2000”.
Bárbaro, pero fíjate quien lo dice; claro, el mismo que dijo “el que depositó dólares, recibirá dólares” el que estuvo apenas un ratito de presidente (exactamente 508) días, que colaboró con una híper siendo vice, y renunció luego  para ser gobernador. 
En fin, acota, para tomar nuevo impulso:
Observo a Loustou que parece un ser incontaminado, ni pecado original tiene, olvidando que se desempeñó como Ministro de Economía de la Sra. Ejecutiva, que hace poco lo reprendió por eso y que llegó a ser casi nieto putativo de la otra Sra., de la televisión.
Stop, hace una pausa y me demanda: al final, pasó algo o no pasó nada en ese auto? Vos sabés algo.
Nada, igual que yo.
Este muchacho junto con el sr. del Pro, discuten ahora en qué lugar tiene que estar la figura del sobrecito del voto en blanco, para que los incautos, despistados, indefensos, y algún que otro pelotudo votante, no incline la balanza para el lado equivocado, el día de San Arsenio, es decir el domingo que viene,mejor dicho este domingo 19 de julio.
Es lo único que les desvela.
Agrega, Fernández el de Quilmes, no la presi,  el que parece el libro gordo de Petete, que sabe de todo, opina de todo, todo lo tiene claro, me tiene las pelotas infladas, porque no hay poronga que le venga bien.
Acá se da cuenta de una Sra. que atenta lo mira y se disculpa “Perdón Sra.”
La mujer le responde, no tenga cuidado, pienso lo mismo que Ud. de ese Señor.
Pancho le sonríe y como quien ha recibido vía libre para decir lo que se le cante, agrega: y el rusito como le dice Barrionuevo que dice no saber cuántos pobres hay en Argentina, que es muy difícil contarlos, claro, entre los que están vacacionando en el interior, más los que se van a países limítrofes, y los que veranean en Europa, se les hace jodido saber cuántos pobres quedamos no?. Generadores de clase media dice la doña, por eso la Sra. desde que la reportean los yanquis, se cree la próxima Secretaría General de la ONU y ante cualquier crítica dice “Bad information, bad informatión”
y vos preguntás como me va, con estos giles? Qué bichos los políticos...¡
Como no pensé en perder tiempo en esgrimir ningún tipo de respuesta, me conformé con decirle” No te olvides, si ese billete sale premiado que la Afip  es tu socia en las ganancias, no gastes más de lo que Echegaray te autorice.

No esperé la réplica, ya había tenido bastante por hoy.,


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Eligiendo mandantes

La imagen (reformada) pertenece a Editorial Perfil.

martes, 14 de julio de 2015

Retrato: Raymond Carver,

Raymond Clevie Carver Jr.  fue un escritor estadounidense nacido el 5 de mayo de 1938, en  Clatskanie, Oregón, Estados Unidos, fallecido 2 de agosto de 1988,  cuyos relatos breves impusieron en su país un modelo narrativo denominado por la crítica "realismo sucio", porque sólo trataba temas cotidianos (sin nada heroico o excepcional) con un estilo seco y sin concesiones metafóricas.
Publicó sus primeros cuentos cortos en revistas, mientras estudiaba en el Humboldt State College de California, en 1963.
Los personajes de sus relatos son pequeños seres atrapados en situaciones sórdidas de la vida corriente: gente sin empleo, abúlicos, perdedores por naturaleza, trabajadores pobres, caracteres nerviosos y grises. Sus escenarios son hogares donde los matrimonios se aman y se odian, o bares donde la existencia de los marginales y alcohólicos transcurre sórdidamente, o vecinos cuyas vidas se relacionan aleatoriamente.
Este es un retrato que bien podría servir como aliciente para todos aquellos que teniendo ganas de iniciar la aventura de escribir, se auto limitan pensando que no serían capaces de poder realizar un trabajo decoroso. Lean a  Raymond Carver, al menos en este relato incluido en el libro ” De qué hablamos cuando hablamos de amor (1981)” y comprobarán que no es imposible:
“Por la mañana me echa Teacher’s en la barriga y lo apura a lametones. Y esa misma tarde trata de tirarse por la ventana.
Yo digo:
—Holly, esto no puede seguir así. Esto tiene que acabar.
Estamos sentados en el sofá de una de las suites de arriba. Había muchas habitaciones libres para elegir. Pero necesitábamos una suite, espacio donde poder movernos y poder charlar. Así que aquella mañana cerramos la oficina del motel y subimos a una suite.
Ella corrobora:
—Duane, esto me está matando.
Bebemos Teacher’s con agua y hielo. Entre la mañana y la tarde hemos dormido un poco. Y luego se ha levantado de la cama y amenazado con tirarse por la ventana en ropa interior. He tenido que agarrarla. Sólo es el segundo piso. Pero aun así.
—Estoy harta —confiesa—. No lo aguanto más.
Se pone la mano en la mejilla y cierra los ojos. Mueve la cabeza de un lado para otro y emite como un zumbido.
Me siento morir viéndola en ese estado.
—¿Qué es lo que no aguantas? —pregunto, aunque naturalmente sé a lo que se refiere.
—No tengo por qué explicártelo otra vez con pelos y señales — responde — He perdido el control. He perdido la dignidad. Antes era una mujer orgullosa de mí misma.
Es una mujer atractiva de poco más de treinta años. Es alta y tiene el pelo negro y largo, y ojos verdes. La única mujer de ojos verdes que he conocido en toda mi vida. Antes, en otros tiempos, solía decirle cosas sobre sus ojos verdes, y ella me decía que gracias a ellos tenía la certeza de que estaba destinada a algo especial.
¡Si lo sabría yo!
Me siento horriblemente mal entre unas cosas y las otras.
Me llega el timbre del teléfono que suena en la oficina. Ha estado sonabdo a ratos durante todo el día. Lo oía incluso cuando estaba dormitando. Abría los ojos y miraba al techo y lo oía sonar y me asombraba de lo que nos estaba pasando.
Pero quizás adonde debería mirar es al suelo.
—Tengo el corazón destrozado — declara—. Se me ha vuelto de piedra. No valgo nada. Eso es lo peor de todo, que ya no valgo nada.
—Holly —protesto.
Cuando al principio nos mudamos al motel y nos hicimos cargo de la gerencia, pensamos que habíamos salido del apuro. Alojamiento y servicios gratis, y trescientos al mes. Era bastante chollo.
Holly se encargaba de la contabilidad. Era buena con los números, y casi siempre era ella quien alquilaba las habitaciones. Le gustaba la gente, y a la gente le gustaba ella. Yo me cuidaba de los jardines, cortaba el césped y arrancaba las malas hierbas, mantenía limpia la piscina, hacía pequeñas reparaciones.
Todo fue bien el primer año. Yo tenía otro empleo nocturno, y salíamos adelante. Teníamos planes. Hasta que una mañana... No sé. Acababa de poner unos azulejos en el baño de una de las habitaciones cuando entró a limpiar la mexicana. Era Holly quien la había contratado. En realidad no puedo decir que me hubiera fijado antes en aquella poquita cosa, aunque sí es cierto que hablábamos cuando nos veíamos. Me llamaba —recuerdo— Mister.
En fin, las cosas.
Así que a partir de aquella mañana empecé a fijarme en ella. Era una cosita menuda y pulcra con unos bonitos dientes blancos. Solía mirarle la boca.
Empezó a tutearme.
Una mañana estaba yo colocando una arandela en un grifo de un baño cuando entró ella y puso la televisión como suelen hacer siempre las chicas de la limpieza. Mientras limpian, quiero decir. Dejé lo que estaba haciendo y salí del cuarto de baño. Al verme se sorprendió. Sonrió y pronunció mi nombre.
Y al poco de pronunciarlo nos tumbamos en la cama.
—Holly, sigues siendo una mujer digna —le aseguro—. Sigues siendo de lo mejor. Vamos, Holly...
Ella sacude la cabeza.
—Algo ha muerto en mí —anuncia—. Le ha llevado tiempo, pero ha muerto. Has matado algo; es igual que si lo hubieras partido con un hacha. Ahora todo se ha ido al traste.
Se acaba la copa. Luego empieza a llorar. Intento abrazarla. Pero inútilmente.
Echo hielo en las copas y me pongo a mirar por la ventana.
Dos coches con matrícula de otro estado están aparcados frente a la recepción; los conductores están junto a la puerta de la oficina, charlando. Uno de ellos acaba de decirle algo al otro, y mira hacia las habitaciones y se manosea la barbilla. También hay una mujer; tiene la cara pegada al cristal, hace pantalla sobre los ojos con la mano y mira al interior. Intenta abrir la puerta.
El teléfono de abajo empieza a sonar.
—Hasta cuando hacíamos el amor hace un rato estabas pensando en ella —me acusa Holly—. Me hace daño, Duane.
Coge la copa que le alargo.
—Holly —empiezo.
—Es cierto, Duane —insiste ella—. No discutas conmigo.
Se pasea de un lado a otro de la habitación, en bragas y sostén, con el vaso en la mano.
Añade:
—Te has puesto al margen del matrimonio. Es la confianza lo que has matado.
Me pongo de rodillas y empiezo a suplicar. Pero estoy pensando en Juanita. Es horrible. No sé lo que va a ser de mí, o de quien sea en este mundo.
Protesto:
—Holly, cariño. Te quiero.
Allá abajo alguien se apoya sobre el claxon, hace una pausa, vuelve a apoyarse.
Holly se seca los ojos. Me pide:
—Prepárame una copa. Esta está aguada. Deja que toquen sus jodidas bocinas. Me la sopla. Me largaré a Nevada.
—No te vayas a Nevada — suplico . Estás diciendo tonterías.
—No digo tonterías. No es ninguna tontería irse a Nevada. Tú puedes quedarte aquí con tu chica de la limpieza. Yo me voy a Nevada. O eso, o me mato.
—¡Holly!
—¡Ni Holly ni nada!
Se sienta en el sofá y sube las rodillas hasta pegarlas a la barbilla.
—Ponme otro trago, hijo de perra — exige. Y sigue —: Que les den por el culo a esos bocineros. Que se vayan a hacer sus marranadas al otro motel. ¿No es allí donde ahora trabaja tu mujer de la limpieza? ¡Ponme otro trago, hijo de perra!
Aprieta los labios Y me dedica esa mirada especial.
La bebida es algo extraño. Cuando miro hacia atrás y pienso en ello, veo que todas las decisiones importantes las hemos tomado mientras bebíamos. Hasta cuando hablábamos de la necesidad de beber menos: nos sentábamos en la mesa de la cocina o en la de picnic de afuera con un cartón de seis latas o una botella de whisky. Cuando pensábamos instalarnos aquí, estuvimos un par de noches bebiendo mientras sopesábamos los pros y los contras.
Sirvo lo que queda de Teacher’s en los vasos y pongo cubitos de hielo y unos chorritos de agua.
Holly se levanta del sofá y se echa en la cama.
Pregunta:
—¿Lo has hecho con ella en esta cama?
No tengo nada que decir. Dentro de mí noto que no tengo palabras. Le alargo el vaso y me siento en la silla. Apuro mi copa y pienso que ya nunca será lo mismo.
—¿Duane?
—¿Holly?
Mi corazón late más despacio. Espero.
Holly era mi verdadero amor.
Lo de Juanita era cinco días a la semana, entre las diez y las once. Lo hacíamos en cualquiera de los cuartos que estuviera limpiando. Yo entraba donde ella estaba trabajando y cerraba la puerta a mi espalda.
Pero la mayoría de las veces era en la 11. La 11 era nuestra habitación de la suerte.
Éramos muy cariñosos el uno con el otro. Pero rápidos. Era estupendo.
Creo que Holly quizá podría haberlo soportado. Creo que lo que tenía que haber hecho era intentarlo de verdad.
Yo, por mi parte, conservaba mi empleo nocturno. Hasta un mono era capaz de hacer ese trabajo. Pero las cosas comenzaron a empeorar vertiginosamente. Nos faltaban fuerzas para seguir, así de simple.
Dejé de limpiar la piscina. Se llenó de un légamo verde y los clientes ya no pudieron usarla. Ya no arreglé más grifos ni puse más azulejos ni hice más retoques de pintura. Bien, la verdad es que estábamos empinando el codo a conciencia. Si bebes en serio, la bebida exige una gran cantidad de tiempo y de esfuerzo.
Holly tampoco registraba a los huéspedes como es debido. O les cobraba demasiado o cobraba menos de la cuenta. A veces ponía a tres personas en un cuarto con una sola cama, y otras a una sola persona en donde la cama era enorme. Había quejas, cómo no, y a veces hasta hubo gritos. La gente liaba sus bártulos y se iba a otra parte.
Y lo siguiente fue una carta de la dirección de la empresa. Y luego otra, certificada.
Hay llamadas telefónicas. Alguien va a venir de la ciudad.
Pero hemos dejado de preocuparnos: las cosas están así. Sabíamos que nuestros días estaban contados. Habíamos echado a perder nuestras vidas y nos estábamos preparando para recibir la sacudida.
Holly es una mujer inteligente. Fue la primera en saberlo.
Entonces, aquel sábado por la mañana, nos despertamos después de pasarnos una noche dándole vueltas a la situación. Abrimos los ojos y nos volvimos para miramos el uno al otro. Los dos lo sabíamos, desde entonces. Habíamos llegado al final de algo, y la cuestión era encontrar. El modo de empezar otra vez.
Nos levantamos y nos vestimos, tomamos café y decidimos discutirlo. Sin que nada nos interrumpiera. Ni el teléfono ni los clientes.
Fue entonces cuando eché mano del Teacher’s. Cerramos con llave y nos subimos aquí, con hielo, vasos, botellas. Antes que nada vimos la televisión en color y retozamos un poco y dejamos que el teléfono sonara abajo. Para comer, fuimos a sacar de la máquina patatas fritas al queso.
Teníamos esa extraña sensación de que, ahora que nos dábamos cuenta de que ya había sucedido todo, podía suceder cualquier cosa.
—¿Y cuando éramos unos chiquillos, antes de casarnos? —pregunta Holly—. ¿Cuando teníamos grandes planes y esperanzas? ¿Recuerdas?
Estaba sentada en la cama, abrazándose las rodillas y sosteniendo el vaso.
—Lo recuerdo, Holly.
—No fuiste el primero, ¿sabes? El primero fue Wyatt. Figúrate. Wyatt. Y tú te llamas Duane. Wyatt y Duane. Quién sabe lo que me estaba perdiendo durante aquellos años... Tú lo eras todo para mi, como en la canción.
Digo:
—Eres una mujer maravillosa, Holly. Sé que has tenido oportunidades.
—¡Pero no aproveché las de esta clase —se lamenta—. No era capaz de salirme del matrimonio.
—Holly, por favor —corto—. Basta ya, cariño. Dejemos de torturarnos. ¿Qué crees que podríamos hacer ahora?...........
Así, de pronto, no sé qué decir. Luego se me ocurre:
—Holly, también recordaremos todo esto un día. Diremos: ¿te acuerdas del motel con toda aquella mierda en la piscina? —pregunto—. ¿Comprendes lo que digo, Holly?
Pero Holly sigue sentada allí en la cama con el vaso.
Veo que no, que no entiende.
Voy hasta la ventana y miro a través de la cortina. Alguien grita algo allá abajo y zarandea la puerta de la oficina. Me quedo donde estoy. Ruego para que Holly haga algún gesto. Ruego para que se me manifieste.
Oigo como arranca un coche. Luego otro. Proyectan los faros sobre el edificio y, uno después de otro, se retiran y se sumergen en el tráfico.
—Duane —dice Holly.

También en esto tenía razón ella.



Fuente:Biografíasyvidas.com

miércoles, 8 de julio de 2015

Un dolor de cabeza.

El tipo entró en el consultorio del médico desesperado; el dolor de cabeza ya era imposible de soportar, y atropelladamente aunque no era su turno se metió en la sala y pidió firmemente: “Quíteme este dolor de cabeza, Dr.”
-Tranquilo, serénese, dígame que le pasa realmente.
La cabeza, acá, dijo señalando el centro, duele de manera intermitente,
-Palpitante, dice Ud.
Es lo mismo.
El médico observa que el hombre es medianamente joven de aspecto saludable, no obstante comienza el interrogatorio, con el fin de llegar a un diagnóstico:
-Sabe si Ud. tiene células cerebrales sensibles?
Y yo que sé.,
-A estado comiendo quesos, tomando vino tinto, consumiendo frituras en las últimas horas?
No.,
-Tiene problemas hormonales?
Que yo sepa.
-Siente como una luz intermitente, o es sensible a la luz intensa ?
No
-Usa perfumes fuertes ?
No.
-Déjeme tomar su presión...............hum, normal  excelente.,
-Ahora junte los pies, extienda los brazos a la altura del hombro, bien.
Está pasando por alguna situación de estrés ?
No Dr.
La verdad Señor es que si no profundizamos a través de algunos análisis y estudios radiológicos no puedo aventurar un diagnóstico pues Ud. aparentemente está muy sano. Que estuvo haciendo en las últimas horas?
Bueno, anoche por razones laborales tuve que asistir a la cena de camaradería de las FFAA, y escuchar el discurso completo de la PresidenTe.

-No me diga, ese de las Generalas y las Almirantas, y de que  “nadie es tan hermoso como James Bond ni puede hacer las cosas que hace James Bond, y que somos la generación de la lectoescritura y hay un nuevo lenguaje que los jóvenes entienden, verdaderos cerebros en materia de ataque cibernético”?.

Ese mismo.
Ahora me explico, venga, le vamos a realizar una cura de sueño, para que no le queden secuelas,
Qué obra social tiene Ud.?