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lunes, 13 de noviembre de 2017

Te invito a mi fiestita.


No puedo precisar con certeza cuando comenzó esta moda de las quejas en las fiestas de la farándula, del espectáculo, de deportistas, y me atrevo a decir, hasta en los bailes de las sociedades de fomento.
Siempre hay uno al que luego como ovejas obedientes siguen otros para quejarse, por esto, por aquello, por lo otro.
No importa sobre que, lo importante es quejarse porque una fiesta sin quilombo no es fiesta, che.

La de los Martín Fierro del sábado pasado no fue la excepción.

Una señorita leyó un mensaje de Reynaldo, María y Marcela dijeron lo suyo, muy  modositas ellas, luego Fernando subió la apuesta y si bien lo hizo de manera moderada, no tuvo igual criterio el veterano Alfredo para que junto a su changuito calentaran a temperatura más que alta el ambiente de la fiesta, ante la mirada de doña Pamela y su ladero Alejandro que telepáticamente se preguntaban: Que hacemos, nos quedamos, rajamos, decimos: un aplauso para los mozos que aquí llegan con una nueva oferta de bebidas y comida.
Claro, con la boca llena no tienen espacio para seguir puteando.
Igual la velada fue transcurriendo entre ganadores y vencidos los  que al ser enfocados por las cámaras ponían caras tipo No hay drama sos un justo ganador.
Después los agradecimientos alguno de los cuales innecesariamente largos, que se acuerdan del papá, de la mamá de la tía, de los amigos y otros que agregan palabritas tipo clave como cuando dicen:.........en especial para vos, dulce, que iluminás mi vida, y señala así al boleo para algún sector del salón, y uno no sabe si “dulce” es una mina con la que intercambia fluidos, un mino con el  que en una noche de lujuria en la que ambos salieron como  amiguitos descubrieron que eran tal para cual y contentos y exultantes gritaron a quien quisiera oírles “ hemos salido del clóset” o bien al postre que sirvieron unos minutos antes y que estaba riquísimo.

Y las nenas.
Las nenas son las peores mirá,
Faltó un tantito así para que la Natacha Jaitt no agarrara de las mechas a la negra Vernaci, quien a pesar de su vestido negro no pudo ocultar el ancho de sus ancas.
Aquí fue puro humo
Lo del hijo de Leuco, Diego, también fue puro humo; es lógico estamos en una fiestita a la que gente muy atenta te invita con bebida y comida, dulces y recuerditos y no es de gente educada agarrarse a piñas.
Por eso algunos dicen “estuvo linda la entrega de premios Vila”.  Rencorosos, si el Martín Fierro de Oro estuvo bien otorgado a Luisito, este muchacho de los pelos eléctricos tomando en cuenta que Víctor Hugo no participaba de la contienda.
Bueno mal pensados hubo y habrá siempre.
Quejarse corresponda o no es un deporte nacional argentino tanto que se practica con pancartas en los encuentros de futbol, el cura cuando dice misa, y en lugar de hablar de los evangelios le manda palos al gobierno, en la cola del super, en la sala de espera del consultorio, en todos lados.

Me pregunto si tanto griterío quejoso, no será lo que nos impide escuchar que es lo que el otro quiere decir y que tal vez sea el mismo pensamiento que el nuestro, pero como estamos tan ocupados quejándonos no nos escuchamos.

..........que dijiste vos jetón,
Vení, vení, no grités de allá, pisá esta raya, a ver, que gente intolerante con estos no se puede razonar.



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